Dos mil años sin sentir nada son demasiados, incluso para un inmortal como Cahal McCloud. En el pasado, los dioses Vanir lo castigaron por violar las leyes y lo relegaron a una eternidad sin emociones, convirtiéndolo en un crisol vacío, hasta que encontrara a su pareja de vida y esta le devolviese todo lo perdido. Pero nunc a imaginó que su cáraid estaría de parte de Loki y sus jotuns, que lo secuestraría y lo torturaría durante interminables y agónicos días. Ahora, por fin, las tornas se han cambiado, y es la científica quién está a su merced. Su sangre le dará un enorme poder, el druida en él despertará y su secreto don será requerido en la lucha contra Lucius y Newscientists, pero nada le importará más al vanirio que vengarse de su verruga. Aunque su alma esté eternamente atada a la de él, aunque los destruya a los dos, llevará a cabo su cometido hasta las últimas consecuencias. Él no se pudo proteger de ella, ahora nadie la podrá proteger de él.

Ahora que lo pienso, en este libro sí que me faltó algo. Y me gustó mucho, que conste, sobre todo porque yo de química y física cuántica no tengo ni idea y las explicaciones sobre el acelerador de partículas me parecieron alucinantes. Que se entiende y todo, vamos. Muy ameno y muy bien escrito, como todos. Lo que me faltó fue un poco de sangre. Debe de ser que la vena traviesa se me está descontrolando.
ResponderEliminarA ver, después de haber sido torturado por Miz, esperaba que Cahal le diera un poco de caña, y sin embargo la única putada que le hace es convertirla sin su consentimiento (¡Vaya putada, por Dios, darle la inmortalidad con un hombre loco por ella y que está como un tren al lado para siempre!)... Después de lo que hizo Caleb con Aileen, que encima no le había hecho nada en realidad, la verdad, Cahal me pareció demasiado benevolente con ella.
Sí, definitivamente me estoy volviendo una sádica.
Pero por lo demás, Miz es una tía genial, pese a sus miedos y traumas, y Cahal es un bendito pero se libra porque es insistente como él solo. Otra pareja genial.